Los versículos vigilantes
correteaban por la iglesia.
Adelante tu lazo azul
se alzaba sobre el banco dormido.
A los lados las demás niñas
se confundían en un color sin nombre.
A una seña del párroco te acercaste
y el Hijo acampó en tu paladar.
Volviste al asiento coronada en luz.
Mi mente te pintó en otro vestido,
en otro tiempo, en una nueva tú.
Detrás de ti el padre
perdía la voz con mi apellido.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

0 Comentarios