Desde este banco
me entrego a la dulce tentación
del cálculo incierto.
Miles de resultados,
miles de formas posibles.
Remota eres,
remota serás todavía.
Pero a través de los años percibo
tu idioma indescifrable,
el eco de tu risa,
la curiosidad de tus caricias,
tu fe sin cicatrices.
Real, real…;
no, remota.
«Remota» te pondré,
porque no odio la distancia,
la aprovecho
para convertirme en tu refugio.

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