Luego de milenios en los confines del universo, decide visitar la Tierra, una de sus primeras consecuencias. Al aterrizar adopta la forma de los transeúntes, sin dejar de sorprenderse ante su evolución.
Camina por las aceras con paso torpe. Una mujer lo detiene cuando intenta cruzar la calle sin mirar a los lados.
Llega a una iglesia; entra. Sale al concluir el sermón, como los demás. Muchas palabras quedan resonando en su cabeza.
Todavía las oye cuando pasa por delante de una tienda de espejos y se detiene al ver su rostro en uno. Pronto una mano lo hala hacia el interior y lo lleva hasta otro espejo. En él logra ver todo su cuerpo.
Mientras ignora un manantial de palabras, palpa su reflejo. No se parece a la imagen descrita por el hombre de la iglesia que leía el libro. Recuerda entonces que ese no es su yo real, así que se desprende de él.
La voz se ha callado de repente. Ahora el reflejo es distinto, pero sigue sin parecerse.
¿Se ha desconocido a sí mismo todo este tiempo? Piensa en eso mientras vuela de regreso a los confines.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

0 Comentarios